Fernán Núñez de Fuentearmegil, templario en San Juan de Otero

A través de Garibay, como explico en mi naciente  “Guía Templaria de San Bartolo de río Lobos”, se difunde de historiador en historiador la mención de los conventos templarios existentes en la provincia templaria de Castilla citados en una bula de 1170 por el papa Alejandro III. La fuente de referencia, según mis investigaciones, derivan de Esteban de Garibay y Zamalloa (pp. 24-25, 191-192 de mi Guía).  Concretamente Garibay transcribe de la bula papal y dice que existía a la sazón el convento “de Sanct Juan de Otero, en la diócesis de Osma”.

Por otra parte, frey Francisco de Rades y Andrada (natural de San Andrés de Soria, junto a Almarza) en su cronica calatravense de 1572 -que Salazar copiará posteriormente en su libro sobre la Casa de Lara- nos dice que Fernán Núñez de Fuente Almexir fue templario en San Juan de Otero y que luego se salió y entró en la Orden de Calatrava. Concluye con acierto que era hermano de Pedro Núñez, caballero y rico-hombre famosísimo en su época y posteriormente merced a uno de los relatos del “Conde Lucanor” escritos por el infante Don Juan Manuel entre 1330 y 1335.

Luis de Salazar, por su parte, nos indica que hijo de este caballero templario-calatravo fue, a su vez, Gonzalo Fernández de Fuente Almexir, que participó en 1227 en la conquista de Baeza, y al que dedica el capítulo XLIX del tomo XXI referenciado en el “Índice de la Colección de Don Luis de Salazar y Castro“, titulado “De Gonzalo Fernández de Fuente Almexir, conquistador de Baeza”. En tal conquista, formaron igualmente parte de los quinientos caballeros comandados por Lope Díaz de Haro  “muchos de Soria, Aranda de Duero, Gormaz y Fuente Armegil”, según el cronista oxomense Loperráez. En el repartimiento realizado por Fernando III de Baeza y Úbeda aparece nombrado como Gonzalo Ferhádez de Fuenalmexía, precediendo a Garci Fernández de Villamayor  que era mayordomo del rey y el “pater” de los Villamayor de los que he hablado en la serie Los misterios de Ucero. Se da la circunstancia, por otro lado, que este Garci Fernández de Villamayor en su testamento dejó su caballo a la Orden del Temple (y su atuendo de caballero a su hijo mayor tenido con Mayor Arias, Juan García de Villamayor). Que dejase el caballo al Temple me hace sospechar, por otro lado, que tal vez formase parte de los cofrades unidos temporalmente al Temple.

A partir de los datos que aporta Rades y Andrada, como indico en “Guía templaria de San Bartolo en río Lobos”, cabe deducir que el conflicto entre calatravos y templarios por las posesiones del fallecido Fernán Núñez de Fuentearmegil, tuvo lugar en 1169, así que años antes debió ser monje templario en San Juan de Otero, que por entonces estaría ubicado en el cerro del castillo de Ucero, como explico en la citada Guía. Después se desplazarían a donde hoy tenemos la ermita de San Bartolomé, en pleno Cañón del río Lobos.

Fuentearmegil dista unos 10 kms. de Ucero, y su familia que estaba enlazada con los Lara era, por entonces, la que ostentaba las tenencias-señoríos de los alfoces de Osma y San Esteban de Gormaz. Así que es posible que, como señalara González Dávila en su Teatro eclesiástico de Osma de 1618, el convento de San Juan de Otero ya existiese en 1160… Sobre ello dedicaremos un artículo un día de estos…

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