San Juan de Otero, un ensayo histórico

 

 

El primer artículo específico sobre San Bartolo de río Lobos (Ucero) escrito en la prensa, que yo sepa, es éste “San Juan de Otero. Iglesia de Templarios” que publicó la revista Recuerdo de Soria en octubre de 1906.  Su autor es Teodoro Ramírez que lo escribió el 21 de septiembre de 1906. Lee el resto de esta entrada »

Romería de San Bartolo 2011 (c)

Más fotografías de la jornada intensa de ayer en San Bartolo con motivo de su romería y de la presencia bibliográfica de mi Guía Templaria de San Bartolo en Río Lobos en la lista de libros vendidos en el quiosco de la editorial Sotabur-Soriaymas. Lee el resto de esta entrada »

Romería de San Bartolo 2011 (b)

Proseguimos con imágenes tomadas ayer en la romería de San Bartolo en Río Lobos Lee el resto de esta entrada »

Romería de San Bartolo 2011 (a)

He aquí algunas imágenes de cómo se veía el paraje de la ermita templaria de San Bartolo en el día de su romería, ayer. Allí estuvimos promocionando la Guía Templaria de San Bartolo en Río Lobos

La romería de San Bartolo, ¿vestigio del culto mariano templario?

Cada 24 de agosto se celebra en río Lobos la romería de San Bartolomé en su ermita solitaria de tradición templaria. Los estudiosos han encontrado documentos que demuestran que en el siglo XVII ya existía esta romería en la que, curiosamente, pese a denominarse popularmente como “romería de San Bartolo”, a quien se procesiona y se le rinde culto es a la Virgen de la Salud, y no al patrono del templo, que queda totalmente marginado en este día.

 
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Del Burgo de Osma a San Bartolomé de Ucero -2-

Ucero y su entorno inmediato. A este plano del PORN del Parque hemos añadido el texto de la ermita templaria

Adentrarse en el Cañón del río Lobos


No tenemos mucho tiempo, así que nos levantamos de la mesa, pagamos y nos despedimos de Angelote, al que bien le cuadra el nombre dada su corpulencia y altura. Salimos a la calle y retomamos el viaje.

Spbre este plano del PORN del Parque, remarcamos la ubicación de San Juan de Otero

Es inevitable sentir emoción al observar la silueta recortada del castillo de Ucero, a la derecha de la carretera. Su imagen se perfila en un cerro. Las piedras que sostienen lo que queda del castillo tiene un color degradado desde el gris cenizo hasta el rojo botijo. De sus ruinas destacan los restos de la muralla y la inamovible torre del homenaje que se ha permitido la licencia de dejar reverdecer su tejado, donde musgos y arbustos disfrutan de la panorámica.

En la explanada del recinto amurallado de la fortaleza, donde estuvo la población medieval de Ucero antes de trasladarse al valle encajonado, aún perduran algunos muros de la antigua iglesia templaria de San Juan de Otero. Da pena verla así, tan desangelada y achacosa, pero no vamos a subir a verla pues el tiempo apremia y hay que remontar el cauce del río Lobos pues ya hemos llegado a su entrega de aguas al nacedero del río Ucero bajo la cuesta de La Galiana.

Nenúfares, juncos, chopos, fresnos…

Roquedales con sus cárcavas policromas, pendientes de espanto cuajadas de piedras arrancadas por la erosión a la roca caliza, buitres leonados sobrevolando los cielos abiertos por encima de este cañón…

El aire se refresca cuando aparcamos el coche y nos acercamos a un meandro del río Lobos.

Ahora hay que proseguir la marcha andando.

A poco más de un kilómetro, nos dicen unos muchachos que regresan a la zona de aparcamiento, se encuentra la ermita. “¿Cuesta llegar?”, preguntamos. “¡Para nada. Qué va… Es todo llano”.

Autor del texto: Diego A.  de Pablo (este texto es un reportaje para un trabajo universitario del curso 2010-2011 en la Facultad de Comunicación Audiovisual de Burgos). Publicado en el blog Templarios y Más.

Castillo de Ucero a la izda, y detrás suyo, San Juan de Otero. Abajo, el pueblo de Ucero


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Del Burgo de Osma a San Bartolomé de Ucero -1-

San Bartolomé de Ucero, templario en mapa de Tomás López de 1783

Los templarios están de moda. Estos monjes-guerreros que, con su cruz bermeja en capa y peto, espada en la mano derecha y el breviario en la izquierda, fue la Orden Militar más importante de la Cristiandad durante el Medievo, tuvieron un convento de singular importancia en Soria, San Juan de Otero, primero ubicado junto al castillo de Ucero y, posteriormente, trasladado junto a la Gran Cueva en uno de los meandros más llamativos del hoy Parque Natural del Cañón del Río Lobos, con una ermita que aún perdura dedicada a San Bartolomé.

Oficina de Turismo de El Burgo de OsmaPara poder ver la ermita de San Juan de Otero nos desplazamos a El Burgo de Osma, cabeza de un municipio de cinco mil habitantes, villa episcopal que se siente muy orgullosa de ser la sede del obispado de Osma-Soria y de contar con una de las catedrales góticas más entrañables de toda España por su sencillez casi cisterciense. De su predecesora románica tan solo quedan algunos capiteles junto al claustro abovedado por crucería flamígera que, según los entendidos, recuerda al abovedado del gótico inglés nada menos.

En la Plaza Mayor se encuentra el antiguo hospital barroco de San Agustín y en su planta baja, nada más entrar, se halla la Oficina de Turismo del Burgo de Osma. Fernando Redondo, su encargado, nos atiende con amabilidad. Nos aporta mapas e informa cumplidamente. “Hoy precisamente está abierta la ermita de San Bartolomé de Ucero para el turismo, pero tendréis que estar allí antes de que cierren a las ocho de la tarde”, nos recomienda. Le agradecemos la información y, raudos, dejamos atrás los soportales de la Calle Mayor y montamos en nuevamente en el turismo para encaminarnos hacia Ucero, distante a unos quince kilómetros tan solo.

Vamos por la carretera provincial SO-920. Tras diez minutos de conducción, y después de descubrir el dorado resplandor de los campos de trigo empezamos a distinguir frente a nosotros una formación rocosa que rompe con la llanura a la que estamos acostumbrados. Poco después nos topamos con el pueblo de Ucero donde se abre el telón al Parque Natural del Cañón del Rio Lobos que contiene dentro sí el misterio de San Juan de Otero.

Nos apeamos frente al Mesón del Angelote. Pedimos unas viandas rápidas y unos refrescos y mientras damos cuenta de ellos revisamos la documentación que tenemos y los folletos que nos han dado en El Burgo de Osma.

Autor del texto: Diego A.  de Pablo (este texto es un reportaje para un trabajo universitario del curso 2010-2011 en la Facultad de Comunicación Audiovisual de Burgos). Publicado en el blog Templarios y Más.

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